Escrito por Yaroslava Grygorchuk

Traducido por StopFake

En los últimos años el tema de la propaganda, específicamente la rusa, es muy relevante para Ucrania. ¿Como se ha desarrollado, cuál es la diferencia entre la propaganda rusa y la soviética, y qué influencia tiene en Ucrania y en los países occidentales? El jefe del proyecto StopFake, y director de la Escuela de periodismo de KMA, Eugen Fedchenko, habló sobre el tema durante la conferencia “Medios e identidad” en la Universidad Católica de Ucrania (Lviv).

La famosa frase del presidente de Rusia, Vladimir Putin, de que la información se ha convertido en una herramienta poderosa, no es sólo una frase más que revela el estado de ánimo de los dirigentes rusos, sino que señala la importancia del componente informativo de la guerra híbrida. Las disposiciones de la Doctrina Militar de Rusia en 2014 no fueron tan claras y transparentes como las del año 2010, sino que se adaptaron a los eventos de Ucrania. Para la Federación Rusa cualquier método de defensa es normal y aceptable. Ucrania se convirtió en víctima de esta campaña propagandística, y desde hace más de dos años  el proyecto StopFake prosigue su lucha contra esta propaganda.

Hoy en dia no se trata de una Guerra de Rusia contra Ucrania. Solo que Ucrania se encontró en el lugar y en el momento equivocados. Rusia pone a prueba sus métodos universales de propaganda en Ucrania, y luego puede usarlos en cualquier  otro lugar del mundo. Esta agresión puede ser llevada contra cualquier país: Alemania, Turquía, Suecia o Finlandia. Este tipo de guerra iniciada por Rusia se  enmascara bajo el concepto de que “os damos otro punto de vista, y en consecuencia lo debéis de escuchar”. Para la audiencia occidental la idea se adapta un poco: “os contamos lo que nadie más os va a contar”. A menudo este tipo de información queda fuera del discurso tradicional.

Podemos destacar las tres direcciones principales de la propaganda rusa. La primera es la misma Rusia, o sea para la audiencia interna. La segunda está dirigida a Ucrania, con el propósito de apoyar la guerra informativa. Y la última se dirige al resto del mundo. Así que esta propaganda está dirigida a tres audiencias diferentes, por eso recurre a  métodos de distribución diferentes.

En cambio, la propaganda soviética se centraba los mensajes, y estos mensajes podían cambiarse dependiendo de cada caso.

Características de la propaganda soviética

En los tiempos soviéticos el Kremlin tradicionalmente se fundaba en los medios de información en papel. impresos En esa epoca no existia Sputnik,  el servicio estatal de propaganda multimedia al que pertenecen la radio y los informativos digitales. No obstante, existían los medios similares como Radio Moscú, la radio  Paz y Progreso, o el diario Noticias de Moscú. Todos estos medios tuvieron una audiencia marginal. Para difundir un bulo o una desinformación de alto nivel necesitaban la cooperación de medios de información occidentales. Estas necesidades requerían la búsqueda de un acceso a través de periodistas o redactores en jefe, utilizando métodos como los sobornos o el chantaje.

Considero a RT o Sputnik como la parte del gobierno ruso que lleva a cabo la guerra informativa. En este caso la palabra “prensa” o “medio de comunicación” son absolutamente inapropiados. Vamos a llamar a las cosas por su nombre, esto es más bien como un Ministerio de defensa,  o una parte de este.

Entre las medidas activas que usaba la Unión Soviética para promover su agenda, en primer lugar estaba la desinformación escrita u la oral por su eficacia y cantidad. Hoy en día se usan de la misma forma. Los fakes que están en el foco del proyecto StopFake primeramente tocan a esta categoría de las falacias, que pasa por el control de medios de información de otros países. Rusia ha creado  canales para promocionar su propio contenido,  y esto está funcionando en el escena mediática internacional.  

La diferencia principal entre la propaganda soviética y la contemporánea está en la ideología que tuvo la URSS. La gente que estaba fuera de la ideología comunista, también quedaba fuera de la influencia de la propaganda.  En la URSS la propaganda se distribuía a través de los partidos comunistas, pero hoy en dia no hace falta que sean comunistas. Son muchos los partidos en diferentes países que se sospechan fueron creados y  financiados con la ayuda del Kremlin. Aún existe el concepto de la “superioridad moral” que se creó en la época soviética, y se basaba en lo que todo lo que hacía la URSS se distinguía de los procesos occidentales. Según la doctrina soviética, las actividades del poder de la URSS tenían como fin la paz, el progreso, y la protección de los derechos de obreros en todo el mundo. Por lo tanto la verdad soviética siempre era positiva. Al contrario, la propaganda occidental era destructiva. Occidente propagaba la guerra, la destrucción, y la opresión de los obreros, por tanto, la URSS debía de tener razón. Ahora sigue este mismo discurso, ya que Rusia está protegiendo sus valores e ideales, mientras todo el mundo supuestamente está en contra.

¿Cómo funciona el sistema?

Mirando a la cronología de la maquinaría propagandística, hay que mencionar que el canal de televisión RT fue creado en 2004. En este entonces Ucrania estaba en el medio de la Revolución Naranja. Los métodos propagandísticos previamente fueron usados en el conflicto con Georgia en 2008. Y estos métodos de propaganda en el conflicto en Georgia se mostraron como una herramienta más eficaz que el mismo conflicto armado. La formación del sistema fue terminada en 2014 con la modificación de “The Voice of Russiа” en “Sputnik International”. Precisamente este año en Ucrania se produjo la Revolución de la Dignidad.

Es bastante simbólico  que la maquinaria propagandística rusa se formase durante los  últimos 10 años en Ucrania. Quedó claro que los movimientos manipulativos iban a ganar impulso.

Luego vino la Primavera árabe,  que confirmó que el uso coordinado de las redes sociales se podía utilizar para derrocar un gobierno. Rusia sacó sus conclusiones.

Por supuesto, no es una persona en Rusia la que maneja todo este aparato, sino que es un trabajo institucional que abarca un gran número de establecimientos. En la época soviética este sistema había tenido varias divisiones dentro del Comité del Partido Comunista. Eran 5 o 6 servicios, cada uno con sus propias tareas. Estos grupos habían desarrollado los “shocking points” basándose en las necesidades de la política, diplomática o militar, y luego se transmitían instrucciones a las estructuras básicas.

No tenemos muchos datos para el análisis cuantitativo, sin embargo, hay algunos índices. Cuatro falacias soviéticas emitidas en 1980 fueron encontradas, también 12 más en 1983. En comparación, el sitio web StopFake ya ha desmentido más de mil artículos en solo dos años, o sea, cerca de 500 refutaciones anuales. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que la escala se ha incrementado significativamente. En la época cuando las redes sociales aún no existían, el proceso para introducir las falacias soviéticas era más complicado. Sin embargo, para el sistema soviético era importante difundir las noticias falsas fuera de la URSS.

En esa época en India fue creado y financiado por el KGB el periódico “Patriota”, que sirvió para distribuir desinformación, como, por ejemplo, que el SIDA fue inventado en los laboratorios del Pentágono para contaminar y hacer desaparecer la población del Tercer Mundo. Cuando el periódico indio “Patriot” publicó este artículo, los medios de comunicación soviéticos también difundían la noticia citando a la prensa extranjera. El fake sobre el SIDA provocó mucho polémica. Solo después de la caída de la República Democrática Alemana, los investigadores obtuvieron el acceso a los archivos y documentos que confirmaban  que la noticia era falsa.

La propaganda contemporánea

La propaganda contemporánea sigue recurriendo a los medios de información occidentales. Por ejemplo, algunos periódicos comunistas en Europa han encontrado una segunda vida y , sin duda, dinero. No tienen muchos suscriptores, pero permiten a los medios rusos citarlos como “medios de comunicación occidentales”. Igual utilizan blogs poco conocidos para difundir información falsa en todo lugar donde pueden lograrlo.

Hoy en día la propaganda es una herramienta práctica que no sirve para la estrategia suprema, pero proporciona ayuda en la toma de decisiones en beneficio de Rusia. Si se trata del cambio de las autoridades de un país, entonces  los que tienen su propio interés intensifican la propaganda, y luego dirige a la sociedad a la conclusión que tiene que sustituir su dirigente, como, por ejemplo, la canciller Angela Merkel en Alemania.

Igual pasó con el referéndum de “Brexit” en Gran Bretaña, cuando las fuerzas mediáticas propagandistas se enfocaron en la “necesidad” de abandonar la Unión Europea.

Podemos creer que estas herramientas no tienen un impacto directo, pero este no es el caso. Mirándolos caso por caso, se puede entender cómo los “shocking points” de la propaganda rusa convierten la narrativa principal de uno u otro país. De la misma forma se preparó la intervención en el  Donbás y en Crimea. La propaganda era la parte informativa de una operación militar que llegó a su fin.

Occidente intenta reaccionar al problema, pero tiene que afrontar una serie de dificultades. La primera es un retraso de 10 años. La  segunda es la falta de un centro de la coordinación. Un problema más es la falta de financiación, y el último es la falta de la voluntad política de actuar. Si se trata de la amenaza para la seguridad nacional, las autoridades deben poner en marcha el cambio de la estructura de las agencias correspondientes, las que deben saber cómo reaccionar a una situación peligrosa. Pero este camino asusta a los políticos occidentales porque tales medidas pueden ser interpretadas como una limitación de la libertad de la expresión y ser usada contra los oponentes políticos. Y así Rusia está parasitando los valores occidentales. Cada vez que en un país intentan limitar las actividades de RT, Rusia empieza atacar con acusaciones de censura y manipula la opinión pública.

La mayoría de la gente lee solamente los titulares y no los artículos enteros. Ellos quedan atrapados en la trampa de la propaganda.