Los propagandistas presentaron la columna del autor publicada en Le Figaro como una “denuncia” periodística y le atribuyeron afirmaciones que no aparecen en el texto francés. La evaluación crítica de la política europea de deuda fue distorsionada y complementada con la narrativa sobre la “cúpula corrupta de Ucrania” y el “plan de Macron”, que es una interpretación de los propagandistas y no la posición de Le Figaro.

El canal prorruso de Telegram Tsargrad TV difundió una publicación con el llamativo titular: Un regalo a los ladrones a costa de los europeos: la edición francesa Le Figaro revela el plan de Macron para Ucrania. El texto afirma que Le Figaro supuestamente “revela el plan de Macron” y que el crédito europeo a Ucrania se convierte en un “regalo para la corrupta élite ucraniana”.

Sin embargo, esta presentación no refleja el contenido de la publicación francesa: los propagandistas sustituyen la valoración del autor por una “investigación” sensacionalista, añadiendo acusaciones de corrupción que no aparecen en el texto original.

Captura de pantalla de t.me/tsargradtv/: “Un regalo a los ladrones a costa de los europeos: la edición francesa Le Figaro revela el plan de Macron para Ucrania”

En primer lugar, la publicación de Le Figaro titulada Dans une France lourdement endettée, l’emprunt européen est une dangereuse fuite en avant, a la que hace referencia el canal de Telegram, no es una investigación ni una noticia, sino una columna de opinión (FigaroVox/Tribu). En la propia columna se indica claramente el formato TRIBUNE y se enumeran los autores: Julien Aubert, Jean-Michel Naulot y Jean-Éric Schottl. Su texto está escrito en tono crítico: los autores discuten la idea de ampliar la “deuda europea” y consideran el crédito a Ucrania como parte de esta lógica financiera. Pero se trata precisamente de la posición subjetiva de los autores, y no de una “denuncia” y, mucho menos, de una confirmación de la tesis de que la ayuda a Ucrania es un “regalo a los ladrones”.

Se trata de la decisión de los líderes de la UE de proporcionar a Ucrania apoyo financiero para 2026-2027 en forma de un préstamo de 90.000 millones de euros, que se concederá mediante empréstitos de la UE en los mercados de capitales, garantizados por el “margen presupuestario” de la UE (EU budget headroom). El Consejo Europeo ha subrayado que el objetivo es cubrir las necesidades de financiación de Ucrania a partir del segundo trimestre de 2026, incluidas las necesidades militares.

La Comisión Europea describe este mecanismo como un préstamo destinado a cubrir las necesidades financieras de Ucrania en 2026-2027, financiado mediante empréstitos de la UE en los mercados de capitales. Varias fuentes, entre ellas Euronews y Le Monde, informaron de que este préstamo será sin intereses para Ucrania, mientras que los gastos de endeudamiento correrán a cargo de los Estados miembros de la UE a través de la estructura presupuestaria.

Precisamente en torno a este esquema se están llevando a cabo debates políticos en Europa: quién y cómo se hará frente al coste de los préstamos y qué instrumentos jurídicos son admisibles. En particular, el Consejo Europeo tomó la decisión sobre el préstamo ante la falta de unanimidad sobre el uso inmediato de los activos rusos congelados, por lo que se optó por la variante “clásica” de préstamo conjunto de la UE.

Los autores de Le Figaro (en formato Tribune) construyen su argumentación en torno a la elevada carga de la deuda de Francia y los riesgos de ampliar los préstamos europeos. Destacan que la deuda pública francesa representa el 117,4 % del PIB y que los préstamos “de Bruselas” serán pagados de todos modos por los contribuyentes, sobre todo los franceses. Siguiendo esta lógica, interpretan de forma crítica el crédito de 90.000 millones de euros a Ucrania, afirmando que las esperanzas de futuras reparaciones rusas parecen poco realistas, y utilizan la expresión “don avec l’apparence du prêt”, es decir, un regalo bajo la apariencia de un crédito.

Es importante destacar por separado que incluso esta formulación es una valoración de los autores, y no una conclusión jurídica ni la posición oficial de la UE. El artículo forma parte del debate interno francés sobre el presupuesto, la deuda y las competencias de las instituciones de la UE, y no es un “expediente” sobre Ucrania ni una “denuncia de Macron”.

Al mismo tiempo, los canales propagandísticos de Telegram sustituyen el género y el estatus de la fuente. La frase “Le Figaro revela el plan de Macron” da la impresión de ser una investigación periodística y un “descubrimiento de la trama”. En realidad, se trata solo de una columna de opinión en la que los autores discuten la política financiera de la UE, y no de una investigación periodística.

Además, en la publicación propagandística, la decisión de la UE, adoptada a nivel del Consejo Europeo y las instituciones de la UE, se atribuye personalmente a Macron como un “plan”. Sin embargo, en la columna misma, el objeto de la crítica es la mecánica de la “deuda europea”, las normas presupuestarias y las competencias de las instituciones de la UE, y no el plan de Macron. Esta sustitución traslada el debate sobre la política financiera europea al marco conspirativo de “un líder ha tramado un plan”.

Además, la conclusión de los propagandistas de que “el dinero… se convierte en un regalo para la cúpula corrupta de Ucrania” no se desprende del texto de Le Figaro y no es una cita de dicho texto. En la columna no hay afirmaciones sobre la corrupción en Ucrania, no hay palabras sobre “ladrones” y no hay ninguna tesis de que el dinero vaya a ser robado. Es una técnica típica: tomar una publicación occidental de tono crítico (especialmente una columna de opinión) y luego “completarla” con la narrativa habitual del Kremlin sobre la “corrupción en Ucrania”, creando la ilusión de que los medios de comunicación occidentales “confirman” tales acusaciones.

Es más, aunque, según los autores de Le Figaro, “nadie cree seriamente” en la reparación, en su publicación no se dice en ningún momento que el crédito de 90.000 millones de euros sea un “regalo para los ladrones ucranianos”.

Estas publicaciones funcionan en dos sentidos. En la audiencia europea, aumentan la irritación sobre el tema de los gastos y las deudas, sustituyendo una compleja disputa financiera y jurídica por una simple conclusión emocional: “te robarán” y “tú lo pagarás”. Para la audiencia ucraniana, están dirigidas a socavar la confianza en los socios y a desmoralizar: da la impresión de que “incluso en Francia han reconocido” que la ayuda a Ucrania es una ficción y un “regalo a las élites”. En la práctica, la decisión de la UE de conceder un crédito de 90.000 millones de euros es un mecanismo de apoyo financiero para 2026-2027, consolidado públicamente, que se basa en préstamos de la UE y garantías presupuestarias, y no en un “plan secreto”, y mucho menos una confirmación de las acusaciones de corrupción que añaden los medios propagandísticos.

Anteriormente StopFake había desmentido un bulo similar de que el Pentágono había reconocido a Ucrania como “uno de los países más corruptos”.