La declaración del inspector general de USAID no contiene conclusiones sobre el uso indebido de fondos en Ucrania, y mucho menos sobre la malversación de fondos, aunque sí destaca las limitaciones institucionales y operativas del sistema de control. En este contexto, Ucrania no es más que un ejemplo de una situación en la que la magnitud de la financiación se combina con unas capacidades de control limitadas, en particular debido a las acciones bélicas.

En las redes sociales y en las comunidades rusas circula masivamente la información de que Ucrania supuestamente se ha apropiado de los 26.000 millones de dólares que le fueron asignados en el marco del programa estadounidense USAID. “Los estafadores ucranianos han sacado 26.000 millones de dólares al jubilado estadounidense, Joe Biden. Esa es precisamente la cantidad en la que los auditores de USAID detectaron irregularidades en la supervisión de la ayuda a Kyiv. (…) Anteriormente, Trump había declarado que el gasto del dinero enviado por EEUU a Ucrania en concepto de ayuda requería una investigación. Se trata de entre 350.000 y 400.000 millones de dólares, asignados durante la administración de Biden para el suministro de armas a los ucranianos”, escriben en las redes sociales.

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En realidad, esta información es engañosa. Se trata de que EEUU no ha podido controlar por completo la ayuda por 26.000 millones de dólares a Ucrania en el marco del programa USAID. La declaración del inspector general adjunto de USAID ante el Congreso de Estados Unidos no se menciona el uso indebido de fondos por parte de Ucrania, y mucho menos la malversación de fondos. El documento hace hincapié en que los contratistas internacionales no disponían de mecanismos eficaces de supervisión, en particular debido a las hostilidades de Rusia contra Ucrania.

En la declaración del inspector general adjunto de USAID se plantea la cuestión de la eficacia de la supervisión del uso de los fondos presupuestarios en el extranjero en condiciones operativas complejas. Se trata de situaciones en las que, incluso cuando existen procedimientos de control formalizados y se recurre a contratistas internacionales, en la práctica las posibilidades de verificar el uso de los fondos siguen siendo limitadas.

En lo que respecta a Ucrania, el documento señala que la auditoría de los 26.000 millones de dólares estadounidenses de ayuda presupuestaria directa al Gobierno de Ucrania reveló una capacidad muy limitada de USAID para garantizar un control adecuado sobre la recepción y el uso de estos fondos según lo previsto. Asimismo, se destaca que una parte significativa del personal del Gobierno de EEUU se enfrenta a restricciones de movimiento fuera de la denominada “zona verde” alrededor de Kyiv, lo que limita considerablemente las posibilidades de ejercer un control directo sobre la ejecución de los programas sobre el terreno, según informa la publicación Sudovo-Yuridicheskaya Gazeta.

“Nuestra reciente auditoría de la ayuda presupuestaria directa de USAID al Gobierno de Ucrania, por un importe de 26.000 millones de dólares estadounidenses, reveló que USAID tenía una capacidad extremadamente limitada para garantizar que el Gobierno de Ucrania pudiera recibir y utilizar esos fondos según lo previsto. Esto se debió a que los grandes contratistas internacionales, contratados por USAID para ayudar en la supervisión, no presentaban los informes necesarios en los plazos establecidos o, en algunos casos, no los presentaban en absoluto. Esto tiene consecuencias evidentes para la eficacia de dichas medidas de supervisión”, reza el texto de la declaración.

Además, el informe señala que la dependencia excesiva de USAID de los contratistas, las asignaciones cortas y rotativas, vacantes en puestos de control clave y la elevada rotación de personal han provocado una pérdida de conocimientos institucionales y un debilitamiento del control dentro de la organización. Esto no solo afecta a Ucrania, sino también a otras misiones internacionales de la agencia.

Por lo tanto, la propia declaración no contiene conclusiones sobre el uso indebido de los fondos en Ucrania, pero sí destaca las limitaciones institucionales y operativas del sistema de control. En este contexto, Ucrania es un ejemplo de una situación en la que la magnitud de la financiación se combina con capacidades de control limitadas, lo que pone de manifiesto la necesidad de reforzar los mecanismos de rendición de cuentas, transparencia y seguimiento en el ámbito de la ayuda internacional. El discurso sobre el uso indebido de la ayuda occidental o el desfalco masivo en Ucrania es clave para la propaganda rusa.

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