Dirigentes rusos creen que la salida del Reino Unido de la UE favorecerá el levantamiento de las sanciones impuestas por Bruselas.
El Kremlin lleva años cortejando a Farage y a otros líderes euroescépticos que han votado a favor de Gobierno de Putin en el Europarlamento, escribió Marc Marginedas para El Periódico

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La foto del encuentro de Vladimir Putin con David Cameron  en 2014
La foto del encuentro de Vladimir Putin con David Cameron en 2014

Hasta ahora, había evitado posicionarse públicamente. Sin embargo, ningún observador en Moscú ha albergado dudas acerca de qué bando respaldaba el presidente ruso, Vladímir Putin, en el referéndum sobre el ‘brexit’. El líder del Kremlin y destacados dirigentes británicos que apoyaron la salida del Reino Unido de la UE –Nigel Farage y Boris Johnson, entre otros- comparten, desde sus posiciones contrarias a la inmigración, hasta su visión de una Europa lo más alejada posible de formar un bloque político cohesionado, pasando por el uso, en sus discursos públicos, de lenguajes parecidos, en tono bronco y con un punto provocador.

Finalmente, el jueves, Putin rompió su silencio y se alineó sin tapujos en el campo del ‘Leave’, retando a la clase política británica a cumplir el mandato de los votantes del Reino Unido, ante la eventualidad de que el artículo 50 del Tratado de Lisboa jamás sea invocado: “Veremos cómo sus principios de democracia se materializan en la práctica”.

Desde el primer momento, la élite próxima al Kremlin ha mostrado su satisfacción por el resultado de la consulta británica, que debilita a la UE en un momento de aguda confrontación con Moscú, además de extraer a Gran Bretaña -uno de los países que más ha defendido la necesidad de mantener las sanciones contra Rusia debido a la guerra de Ucrania- del núcleo de decisión de la Unión. “Sin el Reino Unido en la UE, ya no habrá (un país) que defienda con tanto celo las sanciones contra nosotros”, ha constatado el alcalde de Moscú, Serguéi Sobyanin, en un tuit.

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Pero las expectativas del Kremlin no se detienen ahí. A tenor de las declaraciones del portavoz presidencial, Dmitri Peskov, Moscú espera incluso mejorar las relaciones con el liderazgo británico que surja eventualmente de la actual crisis política en Westminster. “Tenemos un gran fardo de difíciles relaciones con Gran Bretaña; esperamos que con las ‘nuevas realidades’, prevalezca la visión de que es necesario mantener buenas relaciones con nuestro país”, ha dicho Peskov.

FARAGE, ESTRELLA MEDIÁTICA EN MOSCÚ

Y ello podría acabar siendo una realidad, dependiendo de quién llene el actual vacío de poder en Londres. El vínculo entre muchos ‘brexiters’ y el Kremlin es muy estrecho, y lleva años cultivándose. Desde que en el 2013 Nigel Farage se reuniera con el embajador ruso en Londres, Aleksándr Yakovenko, el líder del UKIP y miembros de su partido han hecho apariciones regulares en Russia Today, el canal de propaganda del Kremlin, lanzando diatribas contra la UE.

En junio del pasado año, los europarlamentarios del UKIP se alinearon con la ultraderecha francesa, votando en el Europarlamento en contra de un informe que, entre otras propuestas, pedía a la Comisión Europea que prohibiera la “financiación de partidos por donantes políticos y económicos fuera de la UE”. Tenían la mirada puesta en el Frente Nacional de Marine Le Pen, que había recibido un crédito de nueve millones de euros procedente de un banco vinculado al Kremlin. El documento también denunciaba “los contactos cada vez más intensos, tolerados por el liderazgo ruso, entre los partidos populistas, fascistas y de extrema derecha europeos y grupos nacionalistas en Rusia”, calificándolos de “amenaza a los valores democráticos (de la UE) y al Estado de derecho”.

El propio Farage ha alabado en repetidas ocasiones a Putin, del que ha llegado a decir que, como “hombre de acción”, es su líder político «más admirado», al tiempo que ha acusado a la Unión de tener las “manos manchadas de sangre” por provocar a Rusia en Ucrania. Boris Johnson, el exalcalde de Londres, se ha manifestado en términos similares. Durante un mitin de campaña, culpó de la intervención rusa en Ucrania a “las pretensiones de la UE de tener una política de defensa”.

El dinero ruso procedente de la corrupción también tiene razones para alegrarse del resultado del referéndum británico, según sostiene el columnista Ben Judah en ‘The Moscow Times’. “El principal riesgo para las inversiones rusas en Londres ha sido el clamor para desvelar la identidad de los inversores con el fin de frenar el blanqueo de dinero e impedir que los servicios financieros” del Reino Unido “sean empleados por funcionarios rusos que incurran en corrupción”. Como recuerda Judah, los defensores del ‘brexit’ quieren eliminar cualquier norma regulatoria emitida por Bruselas sobre la City londinense.

Fuente: El Periódico