Fuente: Global Voices en español

El 24 de mayo de 2018, la reportera Alexandra Terikova fue obligada a renunciar por publicar un video en Instagram donde se ve a niños de kindergarten cantando una canción para el presidente ruso, Vladimir Putin, y luego dar una entrevista al respecto a un canal independiente.

Terikova, que trabaja en N1, pequeña televisora local en Nizhnevartovsk, al oeste de Siberia, publicó un video de su hija y otros niños en su clase de preescolar cantando una canción con el coro “tío Vova, ¡estamos contigo!”.

Traducción de la publicación de Instagram: «Tío Vova, estamos contigo. Ahora en nuestro kindergarten también. En realidad, no estoy muy entusiasmado por los comandandantes que llevan a mi Alisa a una batalla desesperada.»

La etiqueta #скрепы, grapas, es un guiño sarcástico al discurso anual de Vladimir Putin al Parlamento ruso en 2012, donde se lamentaba de la falta de “grapas espirituales” para mantener unida a la sociedad rusa. También cita la letra de la canción (Vova es abreviatura de Vladimir):

«El siglo XXI está aquí, el planeta está cansado de guerras,
la población del planeta está cansada de la hegemonía,
no hay unidad en la Unión Europea, Medio Oriente languidece en la desgracia
y a un presidente al otro lado del océano le roban el poder.
Coro
Y nuestra tierra son los mares del norte, hasta las fronteras del sur,
de las islas de Kuril a las costas bálticas.
Queremos que la Tierra viva en paz, pero si nuestro comandante en jefe hace señas para luchar la batalla final, ¡estamos contigo, tío Vova!
¿Y qué le quedará a nuestra generación
si bajamos la guardia y perdemos el país?
Nuestros amigos más sinceros son nuestro Ejército y nuestra Marina,
recuerdos de amistad y la estrella roja de mi abuelo.
Coro
Nunca rendiremos nuestro cuchillo al samurái,
defenderemos la capital ámbar [Kaliningrado, exclave más oriental de Rusia] con nuestra vida,
preservaremos Sebastopol y nuestra Crimea para futuras generaciones
y regresaremos Alaska a su puerto en la patria.

Coro»

La canción apareció originalmente en noviembre como video musical dirigido por Anna Kuvychko, legisladora de la Duma estatal (cámara baja del Parlamento ruso) del partido gobernante Rusia Unida. El video, protagonizada por estudiantes de una escuela de cadetes en Volgogrado —antigua Stalingrado, lugar de la batalla más feroz y mortal de la Segunda Guerra Mundial— tiene 17,000 me gusta y 40,000 no me gusta en YouTube, y generó una reacción masiva en línea por su tono ultranacionalista y por explotar niños para propaganda militar:

El 6 de junio, Terikova dio una entrevista a TV Rain (Dozhd), televisora independiente, donde explicó que varios padres del kindergarten apoyaron mucho la presentación de los niños y aplaudieron a sus hijos, de cuatro y cinco años, mientras cantaban torpemente. Terikova protestó con la profesora, pero sus quejas fueron descartadas.

El 8 de junio, el supervisor de Terikova, presidente de su televisora, le informó “muy groseramente” que “con ambiciones políticas como las tuyas, tu lugar está en el canal al que diste una entrevista”, dijo Terikova en otra entrevista a TV Rain.

Luego publicó una fotografía del aviso de su renuncia, y dijo que era la primera reportera de Nizhnevartovsk en ser despedida por sus opiniones discordantes.

En Rusia, no es raro que los periodistas pierdan sus empleos por declaraciones críticas o por asistir a manifestaciones de la oposición. En 2012, Pavel Lobkov, que ahora trabaja en TV Rain, fue despedido del canal NTV. En 2015, Konstantin Goldenzweig fue despedido también de NTV por dar una entrevista a una cadena alemana donde hizo referencia al “conocido cinismo” de Vladimir Putin.

Fuente: Global Voices en español