Las imágenes que circulan por la red han sido generadas mediante inteligencia artificial.

Tras el bombardeo ruso sobre Kyiv en la noche del 15 de junio, en el que también resultó dañada el Monasterio de las Cuevas de Kyiv, los propagandistas comenzaron a difundir una teoría conspirativa: según ellos, a pesar de que está prohibido fotografiar los ataques aéreos en Ucrania, el momento en que el proyectil impactó en el santuario fue captado por fotógrafos con equipo profesional. Como prueba de ello, los rusos presentan imágenes de estos supuestos fotógrafos en plena acción. Según ellos, esto demuestra que el impacto en la Lavra de Kyiv fue planeado por el Gobierno ucraniano para “chantajear” a Occidente y desacreditar al ejército ruso. El Kremlin sigue insistiendo en que solo lanza ataques de alta precisión contra objetivos militares.

Captura de pantalla de Telegram

No obstante, en realidad, las imágenes en las que aparecen fotógrafos que supuestamente documentan los impactos en la Lavra de las Cuevas de Kyiv fueron generadas mediante inteligencia artificial.  StopFake logró demostrarlo gracias a la tecnología SynthID: así se denominan las marcas de agua invisibles que las plataformas de generación de imágenes mediante redes neuronales incorporan automáticamente en los contenidos creados para que puedan identificarse. Al subir las fotos a la base de datos de OpenAI, descubrimos que las imágenes se habían generado precisamente con las herramientas correspondientes: ChatGPT, la API de OpenAI o Codex.

Tras el bombardeo del Monasterio de las Cuevas de Kyiv, el portavoz de las Fuerzas Aéreas, el coronel Yuriy Ignat, subrayó que no conviene difundir en las redes sociales fotos de los efectos de los impactos, entre otras cosas porque los propagandistas utilizan activamente ese tipo de contenido para difundir desinformación, en concreto el discurso de que, supuestamente, los ucranianos “se bombardean a sí mismos”. Recordemos que está prohibido grabar y difundir el desarrollo y las consecuencias de los bombardeos enemigos, así como la actuación de la defensa antiaérea, incluso en chats privados y canales de Telegram. Al mismo tiempo, las fotos o vídeos realizados para el archivo personal y que no se hayan hecho públicos no infringen la ley; sin embargo, los juristas advierten de que, en tal caso, las fuerzas del orden tienen derecho a llevar a cabo una investigación para asegurarse de que dichos materiales no se hayan difundido en la red.

Los propagandistas difunden sin descanso noticias falsas según las cuales Ucrania supuestamente “se bombardea a sí misma”, con el fin de justificar sus propios crímenes de guerra y dar credibilidad al discurso sobre los “ataques rusos de alta precisión contra objetivos militares”. Estas campañas de desinformación se intensifican especialmente cada vez que los proyectiles rusos tienen como objetivo instalaciones civiles. Así, StopFake ya desmintió noticias de que Ucrania había destruido deliberadamente instalaciones civiles para acusar a Rusia de lanzar ataques con misiles, que el ejército ucraniano había bombardeado Olenivka con HIMARS por orden del presidente Zelenski y que un misil ucraniano había alcanzado el hospital infantil Ojmatdyt en Kyiv.