El presidente de Rumanía, Nicusor Dan, se refirió efectivamente a la disposición del país a intercambiar tecnología y experiencia con Ucrania, pero se refería a la energía nuclear civil. Los medios de comunicación rusos omitieron este contexto, relacionaron las declaraciones de Dan con el tema de la cooperación en materia de defensa y, a continuación, sugirieron, sin ningún tipo de fundamento, que Bucarest podría ahora ayudar a Ucrania a fabricar una “bomba sucia”.

Los medios de comunicación rusos y los canales de Telegram difunden la noticia de que el presidente de Rumanía, Nicusor Dan, habría prometido “ceder tecnología nuclear a Ucrania”. En varias publicaciones, esta información ha adquirido una interpretación aún más conspirativa: se afirma que detrás de la cooperación entre ambos países podría incluso esconderse el desarrollo por parte de Ucrania de armas nucleares o de la denominada “bomba sucia”.

Captura de pantalla de vfokuse.mail.ru

Por ejemplo, la publicación rusa VFokuse Mail publicó un artículo titulado ¿Qué escenario nuclear oculto podrían estar preparando Rumanía y Ucrania?. Los comentaristas rusos entrevistados por la publicación sugirieron que Rumanía podría servir de tapadera para “trabajos secretos de Kyiv relacionados con tecnologías nucleares”, y que Ucrania sería capaz de dedicarse, en territorio rumano, a la creación, «si no de una bomba atómica en toda regla, al menos de una “bomba sucia”». Es revelador que en la publicación no se aporte ninguna prueba de la existencia de tales actividades; los propios entrevistados utilizan expresiones como “posiblemente”, “supongo” y “lo más probable es que”.

El motivo de estas suposiciones fue el discurso del presidente de Rumanía, Nicusor Dana, en la primera cumbre de la Iniciativa de los Cárpatos C8, celebrada el 18 de septiembre en la región de Ivano-Frankivsk. Este nuevo formato agrupa a ocho países de la región de los Cárpatos y prevé la cooperación, en particular, en los ámbitos de la economía, la energía, las infraestructuras y la seguridad. 

Sin embargo, en las publicaciones rusas se ha alterado considerablemente el sentido de las palabras del presidente rumano.

Dan se refirió, efectivamente, a la amplia experiencia de Rumanía en el sector nuclear. Señaló que el país cuenta con casi 50 años de experiencia en este ámbito, con ingenieros y técnicos cualificados, y que está dispuesto a participar en el intercambio de tecnologías y conocimientos profesionales con otros países de la región, incluida Ucrania. Pero se refería precisamente a las tecnologías en el ámbito de la energía nuclear, y no al desarrollo de armas nucleares.

Tras la cumbre, Dan se refirió a las perspectivas de crear un mercado regional común y de atraer inversiones, y destacó, entre los puntos fuertes de Rumanía, el puerto de Constanza, la infraestructura de transporte, la industria de defensa, la tecnología y la energía nuclear. 

Al mismo tiempo, el presidente de Rumanía sí que habló de la industria de defensa, pero como un ámbito específico de cooperación. Mencionó las capacidades productivas existentes, los especialistas y la posibilidad de desarrollar la producción de defensa si se cuentan con inversiones. Y solo en la parte siguiente de su discurso, Dan se refirió a la dilatada experiencia del país en el sector de la energía nuclear. Las publicaciones rusas, de facto, mezclan estos dos temas y dan la impresión de que se trataba de una cooperación en el ámbito de las tecnologías nucleares militares. En la declaración de Dan no hay nada de eso. 

Es más, incluso el periódico ruso Rossiyskaya Gazeta, que tituló su artículo El presidente de Rumanía, Nicusor Dan, prometió transferir tecnología nuclear a Ucrania, reconoce en el propio artículo que Rumanía no posee armas nucleares y que solo puede tratarse de tecnología del “átomo pacífico”. A continuación, la publicación pasa a especular con que la declaración de Dan podría ser una “operación de encubrimiento” para que Ucrania fabrique una “bomba sucia”. La publicación no aporta ningún dato que relacione las palabras del presidente rumano con tales desarrollos.

La referencia de Dan a los aproximadamente 50 años de experiencia de Rumanía también tiene una explicación civil muy concreta. En el país opera la central nuclear de Cernavoda, con reactores de tecnología canadiense CANDU, y el sector nuclear rumano cuenta con una cadena de proveedores consolidada a lo largo de muchos años y con su propia escuela de ingeniería. La empresa estatal Nuclearelectrica también describe a Rumanía como un país con más de 50 años de experiencia en la industria nuclear y considera la transferencia de conocimientos a otros Estados precisamente en el contexto del desarrollo de programas de energía nuclear civil.

No es la primera vez que se intenta vincular a Ucrania con un escenario de este tipo. Rusia ya había formulado acusaciones sobre una posible preparación de una “bomba sucia” por parte de Ucrania en 2022. En aquel momento, a petición de la propia Ucrania, el Organismo Internacional de Energía Atómica llevó a cabo inspecciones en tres instalaciones. El OIEA no detectó indicios de actividades nucleares no declaradas ni de materiales relacionados con el desarrollo de dispositivos radiológicos.

Anteriormente, StopFake había analizado esta narrativa en el siguiente artículo: Falso: Ucrania está reuniendo material radiactivo para una “bomba sucia” en la empresa SjidGZK.