El vídeo fue difundido por primera vez por canales rusos de Telegram y por el propagandista Vladimir Solovyov ya en noviembre de 2023. En el vídeo se aprecian numerosos indicios de que se trata de un montaje: el uniforme impecable, la ausencia de armas y equipamiento, las zapatillas deportivas en lugar de calzado militar, el rostro oculto de la “prisionera” y el silencio absoluto en el supuesto  frente. Además, según la legislación ucraniana, el embarazo es motivo de exención del servicio militar.

En la red social X se está difundiendo un vídeo en el que aparece una mujer vestida con uniforme militar, con los brazos en alto, que supuestamente se rinde a las fuerzas armadas rusas. El vídeo va acompañado del comentario: “El régimen de Kyiv envía a mujeres embarazadas al frente…”. 

Captura de pantalla de x.com: “El régimen de Kyiv envía a las mujeres embarazadas al frente”

Sin embargo, este vídeo no es reciente. Los medios propagandísticos rusos lo difundieron por primera vez hace casi tres años. Tal y como informó el Centro de Comunicaciones Estratégicas y Seguridad de la Información, el vídeo también lo emitió en directo uno de los principales propagandistas del Kremlin, Vladímir Solovyóv.

Ya entonces, en noviembre de 2023, varias organizaciones desmontaron el vídeo. El medio internacional de verificación de hechos Lead Stories también analizó el vídeo, que en aquel momento se difundía en TikTok checo. Ahora, casi tres años después, ese vídeo, que ya había sido desmentido hace tiempo, ha vuelto a ponerse en circulación, esta vez dirigido a un público francófono y anglófono, sin indicar la fecha.

El vídeo presenta numerosos indicios de que se trata de una puesta en escena. En primer lugar, llama la atención el aspecto de la “prisionera”. Tal y como han señalado desde el Centro de Comunicaciones Estratégicas, su uniforme está limpio y sin signos de desgaste, aunque los propagandistas afirman que la mujer procede del frente. No lleva ni armas ni equipo. Lead Stories, basándose en este análisis, aclara: la “militar” carece de rodilleras, placas en el chaleco antibalas y cinturón; es decir, todo aquello con lo que se suele equipar a los militares. También cabe señalar que la mujer lleva unas zapatillas deportivas normales, que no son el calzado reglamentario de las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Las insignias de identificación también suscitan dudas. La “prisionera” lleva una cinta azul en la pierna, mientras que los militares ucranianos no llevan insignias de identificación en las piernas. En el hombro se aprecia el galón del 65.º arsenal de misiles y artillería, una unidad cuyo material, según las estimaciones del Centro, podría haber caído en manos de los rusos durante la ocupación de parte de la región de Járkiv. En otras palabras, los distintivos podrían haber sido sustraídos de los almacenes capturados.

La propia escena resulta inverosímil. No se ve el rostro de la mujer en el vídeo: está sentada de espaldas o de perfil a los militares. Tal y como han subrayado en el Centro de Comunicaciones Estratégicas, desde el punto de vista de la seguridad para quienes la capturan, esto no es correcto: no ven lo que la persona que tienen delante podría ocultar, por ejemplo, una granada. La mujer parece estar sentada a propósito, esperando a que la capturen. El terreno no se parece a una zona de intensos combates: en la imagen no se oyen ni explosiones ni disparos. Los rostros de todos los participantes están ocultos, lo que imposibilita verificar sus identidades, así como el lugar y la hora de la grabación.

Cabe destacar por separado la marca de agua que aparece en el vídeo: “The Aussie Cossack”, el seudónimo del bloguero pro-Kremlin Simeón Boikov. Según datos de la CNN, está registrado en Australia como agente extranjero de Rusia y trabaja para los medios de comunicación estatales rusos. En 2024, un bloguero estadounidense confesó que Boikov le había pagado por publicar un vídeo falso sobre las elecciones en EEUU. Desde diciembre de 2022, Boikov se encuentra refugiado en el consulado ruso de Sídney tras agredir a un anciano que participaba en una manifestación a favor de Ucrania, y en 2023 Vladimir Putin le concedió la ciudadanía rusa.

También cabe señalar que, según la ley, una militar embarazada no puede ser destinada al frente. Estas militares tienen derecho a la baja del servicio, incluso en condiciones de estado de guerra. También tienen derecho a un permiso por maternidad —70 días naturales antes del parto y 56 después— y, posteriormente, si así lo desean, a un permiso para el cuidado del hijo hasta los tres años. Es importante destacar asimismo que las mujeres prestan servicio en las Fuerzas Armadas de Ucrania de forma voluntaria y no están sujetas a movilización.

Anteriormente, StopFake había analizado bulos similares sobre mujeres en las FFAA de Ucrania en el artículo Falso: Ucrania obliga a abortar a aquellas ucranianas que se quedaron embarazadas de un ruso.