Ni las fuentes oficiales ni los medios de comunicación ucranianos han informado de la entrega de un piso a dicha familia. La imagen utilizada en la publicación probablemente se haya creado con ayuda de la inteligencia artificial, tal y como indica la marca de agua SynthID, detectada por la herramienta de verificación de OpenAI.
Los canales de Telegram rusos y prorrusos están difundiendo una fotografía en la que supuestamente se muestra la entrega de un piso de tres habitaciones a la familia numerosa de Venkatesh Srinivasan, de la India. Los autores de la publicación afirman que la familia vivió en Ucrania algo más de un año, tras lo cual recibió una vivienda del Estado. La publicación va acompañada de capturas de pantalla de comentarios indignados e insultantes.

Captura de pantalla de facebook.com
Sin embargo, esta historia es ficticia, y la imagen utilizada en la publicación se ha creado mediante inteligencia artificial.
Ni los medios de comunicación ucranianos, ni las fuentes oficiales de la Administración Militar Regional de Kyiv, ni los organismos de la administración local han informado sobre este suceso. StopFake tampoco ha podido encontrar en fuentes abiertas información sobre la familia de Venkatesh Srinivasan, que supuestamente reside en Ucrania y ha recibido una vivienda de protección oficial. Los autores de la publicación no indican ni la localidad en la que se concedió la vivienda, ni el nombre del programa estatal, ni el organismo que tomó la decisión correspondiente.

Es más, la fotografía presentada como prueba contiene indicios de que procede de un sistema generativo. La verificación realizada con la herramienta oficial OpenAI Verify ha detectado una marca de agua SynthID integrada, asociada a contenidos creados con herramientas de OpenAI.
En la página web de OpenAI se explica que la detección de esta señal indica que el archivo, con toda probabilidad, ha sido generado o exportado mediante ChatGPT, la API de OpenAI u otras herramientas compatibles de la empresa. Estas señales se consideran fiables y, según OpenAI, los falsos positivos son poco frecuentes.
La ausencia de metadatos C2PA en el archivo no invalida el resultado de la verificación. Estos metadatos pueden desaparecer tras subir la imagen a una red social, cambiar su formato o editarla, mientras que el SynthID integrado puede conservarse.
Al mismo tiempo, el resultado de una verificación automática no puede considerarse una prueba independiente y definitiva del origen artificial de la imagen. Estas herramientas pueden equivocarse, y las señales digitales pueden modificarse o perderse tras editar y volver a guardar el archivo. Por lo tanto, es necesario analizar la fotografía en el contexto de toda la publicación. En este caso, la conclusión de que se trata de una falsificación se ve respaldada por un conjunto de indicios: la ausencia de noticias en los medios de comunicación ucranianos y en fuentes oficiales, la imposibilidad de localizar a la familia mencionada, la falta de nombre y cargo del supuesto funcionario que aparece en la imagen, así como la difusión de la historia por parte de un canal de Telegram propagandístico sin ningún tipo de documentos o enlaces que puedan verificarse.
La composición de la imagen pretende dar la impresión de que el hombre de la derecha es un funcionario ucraniano que entrega un piso a una familia. Sin embargo, en la publicación no se indica ni su nombre ni su cargo. La búsqueda inversa de la imagen tampoco ha permitido relacionar a esta persona con la Administración Regional de Kyiv ni con ningún otro organismo estatal. Teniendo en cuenta la marca de agua digital detectada, lo más probable es que las personas que aparecen en la fotografía no participen en absoluto en un hecho real.
Según los datos del sistema de seguimiento Osavul, esta imagen y el texto que la acompaña fueron difundidos por primera vez el 1 de agosto por el canal de Telegram propagandístico “Odesa Za Pobedu!” (Odesa ¡Por la victoria!). La publicación no hacía referencia a ningún medio de comunicación, documento oficial ni comunicado de las autoridades públicas.
En Ucrania, las viviendas sociales no se ceden a los beneficiarios en régimen de propiedad privada. Se adjudican en virtud de una resolución de un órgano competente, mediante un contrato de alquiler o arrendamiento. Según la legislación vigente, estas viviendas no pueden ser objeto de privatización, venta, donación ni rescate. La adjudicación de viviendas procedentes del fondo social también implica tener en cuenta los motivos legítimos y el orden de prioridad establecido.
La legislación vigente prevé diversos mecanismos de ayuda estatal a la vivienda: alquiler social, alquiler con opción a compra, préstamos asequibles, hipotecas y arrendamiento financiero. Algunas categorías de ciudadanos cuentan con garantías especiales relacionadas con la obtención gratuita de una vivienda o su posterior privatización. La condición de familia numerosa puede suponer una ventaja en determinados programas de vivienda temporal, pero por sí sola no implica la obtención automática de un piso de tres habitaciones en propiedad. Para la concesión de una vivienda se requieren los motivos previstos por la ley, la inscripción en el registro correspondiente y una resolución oficial de un organismo competente. Los autores de la publicación no aportan las pruebas pertinentes.
El objetivo de esta desinformación es avivar la xenofobia y aumentar la desconfianza hacia las autoridades ucranianas. Esta historia inventada enfrenta a los ciudadanos extranjeros con los ucranianos que llevan años esperando una vivienda o que la han perdido a causa de la guerra, dando la impresión de que el Estado distribuye injustamente los pisos a “forasteros”. Anteriormente, StopFake analizó esta campaña informativa del Kremlin en el artículo “Entre 4 y 5 millones de hindúes en Ucrania”: cómo Rusia difunde bulos para dividir la retaguardia.
.



