La evidencia británica del caso del envenenamiento de los Skripal borra la hueca propaganda rusa

Por Sarah Hurst (@XSovietNews), para StopFake

Después de que la OPAQ confirmó que los dos británicos, Dawn Sturgess y Charlie Rowley, han sido envenenado con un agente nervioso paralizante Novichok tras el ataque en Salisbury contra el exespía ruso Sergey Skripal, la Policía Metropolitana de Gran Bretaña emitió una declaración con los primeros detalles sobre los dos sospechosos rusos en el caso, que se hicieron llamar por los seudónimos Alexander Petrov y Ruslan Boshirov. El Servicio de la Fiscalía Real, por su parte, declaró que ya hay evidencia suficiente para acusar a los hombres de intento de asesinato frente un tribunal.

La declaración fue seguida por otra ,en el parlamento, de la primera ministra, Theresa May, que acusó a la agencia de inteligencia militar de Rusia (GRU, por sus primeras letras en ruso) de cometer el crimen—estas declaraciones suscitaron fuertes comentarios de los diputados británicos de todos los partidos—, señaló con el dedo a Vladimir Putin y condenó las mentiras de Rusia.

«Se ha producido una operación de desinformación bien preparada desde la embajada rusa», dijo el diputado de Salisbury, John Glen, a la BBC el 4 de septiembre, el día antes de que los sospechosos fueran nombrados. «En los últimos meses, se ha tejido una red de información falsa que busca absolver al gobierno ruso y enturbiar las aguas de la investigación. Pero estos intentos no han distraído a la policía de buscar la verdad», tuiteó al día siguiente.

Confusiones y mentiras

«Este fue un acto nauseabundo y despreciable en el que se utilizó un agente nervioso devastadoramente tóxico, Novichok, para atacar a nuestro país», dijo May en su discurso.

«Este ataque con armas químicas en nuestra tierra fue parte de un ejemplo más amplio de comportamiento ruso que, sistemáticamente, trata de socavar nuestra seguridad y la de nuestros aliados europeos», continuó, refiriéndose a la anexión de Crimea, el derribo del vuelo MH17, el cibercrimen y el golpe de Estado en Montenegro.

«En marzo Rusia buscó sembrar la duda y la incertidumbre… y algunos de nosotros les creyeron», agregó May.

Varios parlamentarios conservadores tampoco perdieron la oportunidad de recordarle al líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, que había expresado dudas sobre el anuncio del gobierno británico de que Rusia era responsable del ataque.

«La naturaleza de la máquina propagandística rusa es que siempre lanzará humo para confundirnos», dijo la exministra del Interior, Amber Rudd, señalando que algunos diputados habían caído en lo que May llamó «confusiones y mentiras». El exsecretario de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, pidió sanciones más específicas y acusó a Corbyn de no mostrar repugnancia hacia las acciones de Rusia.

«El régimen repugnante de Vladimir Putin, que tanto empobreció y abusó del pueblo ruso, tiene muchos idiotas útiles…», dijo el miembro del parlamento, Richard Benyon.

Corbyn capitula

El propio Corbyn no tuvo más remedio que aceptar la evidencia policial, diciendo: «El uso de agentes nerviosos militares en las calles de Gran Bretaña provoca indignación y no es aceptable», y prometió respaldar cualquier acción razonable contra el Estado ruso o el GRU. Otros diputados laboristas tuvieron palabras más duras para el Kremlin. «No dudo ni por un instante que el rastro sangriento llega hasta el Kremlin y hasta el propio Putin personalmente», dijo Chris Bryant, un viejo crítico de Putin.

Después de la discusión en el parlamento, el diputado laborista Stephen Kinnock tuiteó: «A todos aquellos del ala dura de la izquierda del Partido Laborista que cuestionaron que el Estado ruso estaba detrás de este ataque, por favor tomen nota. Su punto de vista basado en una teoría de conspiración está completamente desconectado de la realidad». El aliado cercano de Corbyn, Chris Williamson, que apareció en RT acusando a Theresa May de usar el envenenamiento de los Skripal como una distracción del Brexit, no hizo ningún comentario sobre el nombramiento de los sospechosos, ni en el parlamento ni en Twitter.

El líder del partido Liberal Demócrata, Vince Cable, preguntó a Theresa May en el parlamento: “¿Cuántos oligarcas habían confiscado sus bienes bajo órdenes de riqueza inexplicables?”, mientras que los diputados del Partido Nacional Escocés preguntaron si se podía hacer más sobre Scottish Limited Partnerships, una formación que se ha utilizado para transferir aproximadamente 80 mil millones de dólares fuera de Rusia, como señaló el diputado Ian Blackford.

Tuits desesperados

Rusia tuvo poco que decir sobre las pruebas publicadas por la policía británica, que incluyen imágenes de CCTV (circuito cerrado de televisión) de los sospechosos en los aeropuertos de Gatwick y Heathrow y también en la ciudad de Salisbury, que visitaron el día antes del ataque; detalles revelados sobre el hotel donde se alojaron en Londres y fotos de la falsa botella de perfume que se modificó para aplicar Novichok a la manija de la puerta de Sergei Skripal, la misma botellita que fue encontrada posteriormente por Charlie Rowley en una caja de caridad, con consecuencias letales para su amiga.

Rowley está de vuelta en el hospital recibiendo tratamiento para la meningitis. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia anticipó la declaración de Theresa May al tuitear un video de su baile durante una gira por África y un video de su portavoz, María Zajarova, bailando, con el comentario: «Elige tu estilo de baile en una relación internacional».

“Los nombres y fotografías de los sospechosos no significan nada para nosotros», respondió Zajarova tras la publicación de la evidencia encontrada por la investigación británica,  y agregó que «Rusia insta a Londres a pasar de las acusaciones y manipulaciones de información a la cooperación entre los cuerpos policiales». El representante de Rusia en la OPAQ, Alexander Shulgin, dijo que Rusia no tiene nada que ver con lo que sucedió en Salisbury, calificándolo como una provocación.

El exembajador británico en Uzbekistán, Craig Murray que siempre apoya a Putin intentaba ayudar con sus tuits: «Para obtener el visado del Reino Unido, Ruslan Borishov [sic] y Alexander Petrov tuvieron que presentar fotografías de pasaporte claras de alta calidad con un fondo blanco. Entonces, ¿por qué el HMG (Gobierno de Su Majestad, por sus primeras letras en inglés) emitió deliberadamente fotografías borrosas con áreas oscuras alrededor de los ojos y un fondo oscuro, de mala calidad, que no se acepta para el estándar de visas del Reino Unido?».

El bloguero prorruso Graham Phillips también hizo su mejor esfuerzo con tuits en inglés y en ruso, incluido uno en respuesta al periodista y escritor Luke Harding: «Para Luke y para todos los demás de Guardian, de la BBC y otros entusiasmados esto puede ser un ‘día extraordinario’. Para el resto de nosotros, no tanto. Cada parte de esto parece una operación orquestada para culpar a Rusia, en lugar de algo realmente hecho por Rusia».

Rusia y sus aliados no pueden competir con los hechos, aunque seguirán intentándolo, por supuesto. Mientras que los británicos que fuimos instintivamente escépticos sobre las afirmaciones del gobierno en el caso de Skripal esperamos que comiencen a cambiar su tono ahora y reconozcan que, pese al hecho de que les guste o no Theresa May, hay pruebas abrumadoras de que Rusia cometió este ataque mortal y puso en peligro las vidas de cientos de personas, además de perjudicar económicamente a Salisbury y desatar una investigación antiterrorista tremendamente costosa. Nadie debería enamorarse de los intentos propagandísticos de Rusia, que se esfuerza en justificarse tras el crimen de Salisbury.

Por Sarah Hurst (@XSovietNews), para StopFake