En realidad, el fiscal de Palermo, Maurizio de Lucia, se refirió a drones “del tipo que se utilizan en la guerra de Ucrania”, y no a los aparatos suministrados a Ucrania, y subrayó que se trata únicamente de “señales” de interés, y no de acuerdos documentados. El único lote de armas realmente incautado del que informó resultaba ser de origen balcánico, de la época de las guerras yugoslavas de la década de los noventa. Las investigaciones no confirman por el momento una salida organizada de armas desde Ucrania hacia países de la UE.
Los medios de comunicación rusos afirman que “la mafia italiana estaría intentando hacerse con los drones que se utilizan en Ucrania”. La propaganda sostiene que las estructuras mafiosas “intentan adquirir, a través de canales clandestinos, los drones que han salido al mercado como consecuencia del conflicto entre Rusia y Ucrania”.

En la noticia de ANSA, a la que hace referencia la propaganda rusa, se habla de drones “similares a los que se utilizan en la guerra de Ucrania” (drones like those used in Ukraine war), es decir, de un tipo de armamento, y no de aparatos concretos sacados de Ucrania o proporcionados a Ucrania como ayuda por parte de sus socios. Ni el fiscal citado por la agencia, ni la propia agencia, afirmaron que la mafia comprara drones ucranianos o armas procedentes de los suministros occidentales destinados a Ucrania.
En su intervención del 28 de julio de 2026 en una sesión de la comisión parlamentaria antimafia, el fiscal jefe de Palermo, Maurizio de Lucia, declaró: “Hemos descubierto armas procedentes de Salento (en Apulia), pero que en realidad llegaron desde los Balcanes, de la antigua Yugoslavia. Sin embargo, sabemos que la mafia está interesada en armas más sofisticadas. Por ejemplo, aquellas que aparecieron en el mercado negro durante la guerra entre Rusia y Ucrania. Hemos tenido acceso a instrucciones para la adquisición de munición lanzada desde drones, un tipo de arma contra la que no estamos preparados para defendernos”.
Cabe destacar que se trata de drones lanzaminas: son aparatos comerciales adaptados, disponibles en el mercado libre en todo el mundo, y no modelos procedentes de la ayuda militar occidental a Ucrania. Estos drones se utilizan, por ejemplo, para introducir teléfonos móviles en las cárceles de Palermo.
La tesis de que “las armas ucranianas se filtran hacia Europa” lleva varios años circulando, pero las organizaciones especializadas no la confirman. En el informe Smoke on the horizon de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC) se afirma directamente que la propagación de armas ilegales se limita, por el momento, al territorio de la propia Ucrania, y que no se han registrado casos confirmados de contrabando organizado de armas desde Ucrania hacia países de la UE; no se ha detectado ningún flujo organizado o a gran escala de armas desde Ucrania hacia el resto de Europa desde 2022. Si bien existen hallazgos aislados y riesgos reales, los investigadores no han detectado el canal sistemático del que habla la propaganda rusa.
Tras la publicación de la noticia por parte de la agencia ANSA al día siguiente, el periódico italiano Il Fatto Quotidiano relacionó las declaraciones del fiscal con la cifra de “800.000 armas desaparecidas en Ucrania”, mientras que los medios rusos presentaron esto como un hecho indiscutible: según ellos, esa cifra correspondería a la cantidad de armas que supuestamente habrían acabado en el mercado negro europeo. Sin embargo, la cifra de 780.465 corresponde a los datos del Registro público de armas perdidas y sustraídas del Ministerio del Interior de Ucrania, que se mantiene de forma pública y se publica periódicamente a través del servicio Opendatabot. Así, el 94 % de los registros de los datos corresponden precisamente a pérdidas (perdidas en combate, destruidas, quedadas en territorio ocupado) y solo el 6 % a robos, y en el registro predominan las armas automáticas, las escopetas de caza, los fusiles y las pistolas, es decir, armas personales y armas civiles distribuidas, y en absoluto se trata de armamento pesado occidental.
Ninguna fuente aporta pruebas de que estas unidades hayan llegado al mercado europeo —y mucho menos a la Cosa Nostra—. Resulta revelador lo rápido que difundieron la noticia los medios de la red Pravda, una infraestructura documentada por la agencia francesa Viginum y NewsGuard como parte de la red rusa de operaciones de información. Ya el 29 de julio, el dominio italiano de esta red publicó varias versiones de la noticia con formulaciones cada vez más contundentes: desde “drones ucranianos en el mercado negro” hasta “drones de combate destinados a Ucrania” y “armas procedentes de Ucrania que llegan a manos de la mafia en Italia”.
Así pues, la declaración real del fiscal italiano sobre el interés de la mafia por los tipos de armamento modernos se ha convertido en una noticia según la cual la ayuda militar occidental a Ucrania está acabando en manos del crimen organizado europeo.
Anteriormente, StopFake había refutado falsedades similares en sus artículos: Falso: Europol tiene conocimiento de casos de contrabando de armas desde Ucrania y Falso: Ucrania “está vendiendo en Europa” armas occidentales recibidas en el marco de ayuda militar.



