La fuente original de este vídeo, que se suponía que debía servir como “prueba” de tal preparación, no fueron en absoluto los servicios secretos húngaros, como intentaron hacer creer los propagandistas, sino los propios canales de propaganda prorrusos. Este vídeo, según numerosos indicios, es un montaje.

En la red circula un vídeo, que habría sido obtenido por los servicios secretos húngaros del teléfono de uno de los militares ucranianos. En él, un grupo de personas con uniforme militar debate un plan de golpe de Estado por la fuerza en Hungría en caso de derrota del partido Tisza en las elecciones parlamentarias. Se afirma que la provocación habría sido preparada por los servicios secretos ucranianos en colaboración con la oposición húngara.

Captura de pantalla de Telegram

En realidad, el vídeo no lo publicaron primero los “servicios secretos húngaros”, sino un canal propagandístico ruso en Telegram llamado ZACHYSTKA (Purga). Con un cínico descargo de responsabilidad que reza “¡no incitamos a la violencia y nos oponemos a su propaganda! ¡Proyecto exclusivamente humanitario!”, este canal difunde no solo desinformación pro-Kremlin, sino también datos personales de militares y agentes de las fuerzas del orden ucranianos. 

Al mismo tiempo, ningún funcionario ni medio de comunicación húngaro se hizo eco de esta noticia, lo cual resulta sumamente sospechoso. La injerencia de un Estado extranjero en las elecciones del país sin duda habría llamado la atención de la opinión pública: por ejemplo, tanto la prensa húngara como la internacional informaron ampliamente de que varios eurodiputados se habían dirigido directamente a la Comisión Europea para exigirle que evaluara urgentemente una posible injerencia rusa en las elecciones parlamentarias de Hungría. En concreto, se hablaba de la coordinación de tales acciones por parte del funcionario ruso Serguéi Kiriyenko y del uso de desinformación y manipulaciones para influir en el proceso electoral en ese país. Además, las filtraciones de conversaciones entre funcionarios húngaros y rusos apuntaban a una estrecha colaboración entre Budapest y Moscú en vísperas de las elecciones. En la UE también se registraron riesgos más amplios —desde campañas de desinformación hasta intimidación de periodistas y votantes— que se consideraron parte de una posible influencia externa en las elecciones por parte de Rusia. Al mismo tiempo, no se mencionó la injerencia de Ucrania en las elecciones.

El vídeo parece otra puesta en escena más. Los participantes, que supuestamente debaten sobre el “Maidán en Budapest”, aparecen vestidos con uniformes militares sin insignias. En las imágenes no se ven rostros ni detalles que permitan identificar a las personas o el lugar de rodaje. A pesar de que el idioma ucraniano suena convincente, algo atípico en la mayoría de los vídeos escenificados de la propaganda rusa, el comportamiento y los diálogos parecen poco naturales. Un indicador adicional de lo artificial es el mapa con la inscripción clara “Budapest”, lo que refuerza la impresión de que se trata de un decorado teatral. Este tipo de contenido aparece regularmente como parte de campañas de desinformación vinculadas a estructuras rusas: según el Centro de Lucha contra la Desinformación, esta publicación forma parte de una campaña masiva para desacreditar a Ucrania en relación con las elecciones, en el marco de la cual los rusos llevaron a Hungría a antiguos miembros de “Berkut”.

En cualquier caso, el guion ideado por los propagandistas no se cumplió: en las elecciones parlamentarias de Hungría, el partido de la oposición Tisza obtuvo una victoria contundente, al conseguir cerca de 138 de los 199 escaños del Parlamento y asegurarse así la mayoría constitucional. Obtuvo más de la mitad de los votos, mientras que el partido de Viktor Orbán, Fidesz, perdió la mayoría y redujo su representación a menos de la mitad. La derrota supuso el fin de los 16 años de gobierno de Orbán. El propio Orbán reconoció el resultado la noche de las elecciones y felicitó al líder de Tisza, Péter Magyar, por la victoria nada más conocerse los resultados.

Recientemente, StopFake había refutado el bulo de que Ucrania interfería sistemáticamente en las elecciones de los países occidentales.